jueves, 4 de febrero de 2010

Nuestras relaciones con el dinero

Las relaciones con el vil metal son complejas, pero excesivamente sencillas en la ausencia de las mismas. El dinero se ha convertido progresivamente en una religión más feroz, alienante e inhumana. El dinero o los benificios de unos pocos han provocado la mayoría de las guerras. Frente a unos que lo tienen absolutamente todo (en términos económicos, claro, porque en el resto de aspectos están cada vez más dudoso), los hay que no tienen absolutamente nada, terriblemente nada. Eso es tan injusto que hasta un niño lo entiende y se lo pregunta precozmente. El caos pues absoluto en la mente infantil.



Que el hombre es un terrible monstruo con sus semejantes, desgraciadamente, no es una novedad. Pero que para colmo esos monstruos-ladrones (decía Marx que toda persona extremadamente rica -aunque pocos se definirían así- es, o un ladrón o hijo de un ladrón o nieto de ladrón), decía que esos monstruos-ladrones se imponen en nuestra sociedad como modelos sociales, como adalides de un comportamiento, ejem, competitivo y luchador. Son esas personas que salen por nuestros televisores, en mansiones lujosas... y, para colmo, les reímos las gracias. Creo que hemos olvidado qué es justo y qué no. Y que haya sido siempre así no es excusa, nos vuelve cómplices todavía. Una persona sola no cambia nada, todas lo pueden todo.



*Un interesante tema de Fernando Alfaro, Chucho, sobre la mente de ese feroz monstruo...

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